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viernes, 3 de junio de 2011

LA DIETA DEL GENOTIPO

  mas que una DIETA, un estilo de vida

Hace más de cien años, el patólogo austriaco Karl Landsteiner, premiado en 1930 con el Nóbel de Medicina y Fisiología, descubrió que existían diferentes tipos de sangre. En sus investigaciones también determinó que la incompatibilidad entre ciertos grupos sanguíneos se debía a que los anticuerpos presentes en un tipo de sangre podían reaccionar con los antígenos presentes en otro, produciendo la aglutinación de los glóbulos rojos. Menos de un siglo después de aquellos hallazgos, en el año 1980 el “naturópata” James D’Adamo partió de esas investigaciones para proponer nuevas dietas, basadas en el tipo de sangre del individuo.
La propuesta de James D’Adamo, sin embargo, no alcanzó auge sino hasta 1996, cuando su hijo peter, también naturópata y quien siguió investigando las teorías de su padre, publicara el texto “Eat right for your type” (Algo así como “Coma bien para su tipo”), lanzado en español con el titulo “Los grupos sanguíneos y la alimentación”.
En resumen, los D’Adamo aseguraron que no todos los alimentos resultan apropiados para todas las personas, y que los comestibles pueden clasificarse como muy beneficiosos, neutros o dañinos, dependiendo de si la sangre de quien los ingiere es del grupo O, A, B o AB.


Lo que la “alimentación individualizada” podría hacer por ti.

Hasta hace poco tiempo, los estudios sobre nutrición y sobre genética se desarrollaban por caminos paralelos separados. Ahora estos caminos están confluyendo a medida que los científicos investigan la interacción entre nuestros genes y la nutrición. Este nuevo ámbito de estudio, que los científicos denominan nutrigenómica y los consumidores conocen como “alimentación individualizada”, ya está suministrando información que nos ayudan a adaptar eficazmente los consejos dietéticos con el objetivo de mejorar la salud y prevenir muchas enfermedades.

Tu grupo sanguíneo define qué comidas te aportan menos calorías y qué ejercicios te adelgazan.

Cada grupo sanguíneo contiene un mensaje genético de la alimentación y la conducta de nuestros antepasados, y aunque estamos a mucha distancia de la historia primitiva, muchas de sus características todavía nos afectan.
“Los tipos de sangre tienen características químicas y bioquímicas completamente diferentes y de ahí viene el porqué de la alimentación de acuerdo al tipo de sangre”.
 Se ha comprobado que  un grupo de personas que sigue durante un periodo de tiempo una dieta terapéutica (curativa), para reducir por ejemplo: El nivel global de colesterol en la sangre, ciertos individuos tienen un beneficio drástico a nivel metabólico, mientras que otros no responden en absoluto, a pesar de que ambos siguen la misma dieta. Los científicos de la salud en materia de alimentación han concluidos que se relacionan con el tipo sanguíneo de cada individuo estas reacciones.
 Es que el grupo sanguíneo determina la alimentación del ser humano, por lo que cada persona debe tomar los alimentos afines a su sangre para mantener el peso correcto y evitar problemas de salud por que el tipo de sangre es la clave para toda nuestra alimentación.


GRUPO O, los cazadores:

El 47.7% de la población mundial pertenece a este grupo sanguíneo; es el más abundante porque es el más antiguo. Se sabe que esta sangre estaba presente desde la aparición de nuestra especie humana (hace unos 65,000 años). Es el grupo que tiene mayor promedio de vida: 86.7 años.
Es el grupo sanguíneo más antiguo y básico, sobreviviente en la cima de la cadena alimentaria, con un sistema inmune resistente, potente y muy activo, capaz de destruir a cualquier enemigo. Su actividad tiroidea tiende a ser lenta, pero su aparato digestivo es muy eficiente. 
El éxito de tu dieta depende de que consumas carnes magras, aves, pescados y mariscos, pero siempre acompañados de verduras. 

Evita la carne de cerdo y los embutidos. Limita tu consumo de lácteos, quesos maduros, huevos y cereales como trigo o maíz, porque tampoco te son muy beneficiosos. A ti te perjudican más los alimentos procesados, ahumados, curtidos o en conserva. Debes comer frutas y verduras en abundancia, pero evitar la familia de las coles, berenjenas, papas, trigo, maíz, frijoles y lentejas porque favorecen tu aumento de peso.  

Y te ayudan a la pérdida de peso los pescados y mariscos, vísceras, espinacas y brócoli. Las personas de este grupo bajan de peso con el ejercicio intenso o los deportes de gran esfuerzo físico.


GRUPO A, los GREGARIOS:

Se encuentra en el 36.1% de la población mundial. Es el segundo grupo en aparecer en la raza humana (se estima que tiene unos 25,000 años de antigüedad). La sangre A tiene un promedio de vida de tan solo 61.6 años. 
Es el de los primeros inmigrantes que se vieron forzados por la necesidad a dejar su rol de cazadores y convertirse en recolectores y adaptarse a una alimentación y estilo de vida más doméstico y campesino. Su sistema inmunitario es vulnerable y su aparato digestivo es frágil, pero se adaptan bien a los alimentos.
¿Qué debes comer si eres del tipo A? Te funciona una dieta vegetariana o basada en frutas, verduras, cereales y legumbres. No toleras mucho la carne, tampoco la harina de trigo ni los lácteos. Consume sólo en pequeñas cantidades los pescados y mariscos. Te benefician muchos los alimentos derivados de la soya, las semillas y los frutos secos. 

Te conviene consumir los alimentos en el estado más natural posible: frescos, puros y orgánicos, y eliminar la mayor cantidad posible de alimentos procesados. Favorecen tu aumento de peso las carnes, lácteos, habas y trigo. Y te ayudan a adelgazar las frutas como la piña, verduras, aceite de oliva y soya. Las actividades físicas más adecuadas para ti, que te darán un mayor bienestar son las actividades moderadas o relajantes como yoga, tai-chi, bicicleta, natación o caminar.

GRUPO B, los nómadas:

Este grupo comprende al 12% de la población mundial. Se considera que esta sangre apareció como resultado del descubrimiento de la ganadería por grupos seminómadas (hace unos 10,000 años). El promedio de vida para estos individuos es de 78.2 años.

 Es el  ser humano asimilador, adaptado a los nuevos climas y a la mezcla de poblaciones. Representa la búsqueda de la naturaleza, tiene una fuerza más equilibrada entre las tensiones de la mente y las exigencias del cuerpo. Su sistema inmunitario es activo y su aparato digestivo eficiente, por eso se adaptan fácilmente a los alimentos. 


Es una mezcla moderna de grupos diferentes, resultado de una fusión entre el tolerante tipo A y el bárbaro tipo B, pero más equilibrado. Su sistema inmunitario también es vulnerable y su aparato digestivo frágil, pero fácil de adaptarse a los alimentos.
La dieta más equilibrada y sana para tu grupo debe incluir una amplia variedad de alimentos, que representen lo mejor de los reinos animal y vegetal: carnes magras, todos los pescados, lácteos, abundantes frutas y verduras de hoja verde. Estás en el grupo que mejor tolera los lácteos y huevos, pero tienes poca tolerancia al pollo, cerdo, embutidos, mariscos, semillas, frutos secos y cereales como trigo y maíz. Por lo tanto, favorecen tu aumento de peso el trigo, maíz, lentejas y cacahuates. 
Te ayudan a adelgazar los vegetales de hoja verde, la carne de hígado, los huevos y los lácteos. Tus actividades físicas deben ser moderadas y equilibradas, como aeróbicos, bicicleta, natación, tenis y yoga. Puedes practicar ejercicios de alta intensidad, pero respetando los períodos de calentamiento y enfriamiento.



GRUPO AB, los enigmáticos:


 Este es el último grupo en aparecer en el panorama sanguíneo hasta la fecha; se ha estimado que tan solo tiene unos 2,000 años de antigüedad, y surge como una adaptación ante la mezcla de diferentes grupos sanguíneos, resultante del incremento poblacional y del contacto entre diferentes grupos étnicos. Este grupo tiene las fortalezas y las debilidades tanto de la sangre A como de la B, y está presente en el 4.2% de la población mundial. 

Tu alimentación debe ser medianamente variada. La mayoría de los alimentos indicados y contraindicados para los grupos A y B son aplicables también para tu tipo. Si eres de este grupo, usa aceite de oliva en lugar de cualquier otro aceite vegetal, come más frutas cítricas como uvas y ciruelas, y limita tu consumo de frutos secos y cereales. Tú no toleras mucho las carnes rojas, ahumadas, embutidos, encurtidos, pastas, alubias, frutos secos, trigo, pimienta y vinagre. Puedes consumir lácteos, quesos, pescados y mariscos pero no crustáceos. Te caen bien las frutas como la ciruela, uva, piña y verduras como el Tomate. Favorecen tu aumento de peso las carnes rojas, maíz, trigo, alubias, frijoles y semillas. Y te ayudan a adelgazar las verduras, pescados, lácteos, piña y tofu. Elige una actividad física relajante que exija sólo un esfuerzo moderado, como el yoga y el tai-Chi.

 Lo que acaba de leer son consejos generales abreviados de lo que puede ser una dieta basada en un tipo de sangre especifica, de ninguna manera debe dar inicio a una dieta sin la accesoria de los representantes, de Salud Total quienes te harán las recomendaciones para que tu nuevo estilo de vida sea exitoso en todos los sentidos.


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